La playa de La Arena recuperará su marisma la próxima primavera después de 30 años

La playa de La Arena recuperará su zona de marismas la próxima primavera después de más tres décadas de ocupación forzosa, de invasión de este espacio natural por 16 gigantescos tanques de combustible. Una vez conseguido el visto bueno de la Dirección General de Costas y después de dos años de trabajo en el desmantelamiento de estos depósitos y la descontaminación del terreno, la empresa de hidrocarburos iniciará este mismo mes las tareas de regeneración ambiental y paisajística de casi 190.000 metros cuadrados de suelo. Un proyecto que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino ha analizado de forma exhaustiva para garantizar la total restauración del ecosistema del estuario y de la zona inundable, que dentro de nueve meses podrá ser visitada a través de un itinerario peatonal de casi dos kilómetros de longitud.
La actuación no supondrá la recuperación milimétrica de las marismas originales que existían en la desembocadura del río Barbadún, pero sí la restauración de la geomorfología de la margen derecha del estuario y de la vegetación natural de este entorno. En concreto, se generarán tres hábitats de características diferenciadas.
Por una parte, habrá un espacio de transición entre la playa de La Arena y el extremo norte de las marismas en el que se habilitarán 20.000 metros cuadrados de zona dunar. En este terreno se acometerá una revegetación de densidad baja y servirá también como refugio de fauna de interés, especialmente aves.
Barrera visual
Del lado de la carretera, la marisma contará con un terreno en forma de loma de 99.700 metros cuadrados que, con unos doce metros de altura en su punto más elevado, ejercerá de barrera visual y acústica para evitar las molestias generadas por el tráfico y los aparcamientos existentes en las inmediaciones. Desde aquí saldrá la senda peatonal de 1.900 metros lineales de longitud y tres de anchura que permitirá el tránsito de personas hasta el mirador que se habilitará sobre el estuario propiamente dicho. Además, se pondrá en marcha una pequeña aula medioambiental.
Esta zona es la que contará con una mayor diversidad de plantaciones. Entre las especies previstas destacan las gramíneas y leguminosas, además de arbustos y árboles como tilos, arces, endrinos, robles, avellanos, alisos, abedules o saúcos, entre otros.
Finalmente se habilitarán otros 64.200 metros cuadrados como área de marisma propiamente dicha. Para ello será necesario convertir el terreno en una plataforma sensiblemente plana, inundable por las mareas y atravesada por canales principales y secundarios que serán estabilizados mediante el empleo de mantas orgánicas. Esta zona es la que presenta una mayor dificultad para su revegetación, por lo que se emplearán semillas y esquejes de especies que crecen en terrenos arenosos como los arbustos ’sarcocornia fruticosa’ y ‘halimione portulacoides’, la ‘plantago marítima’, el junco marítimo y la planta ‘limonium vulgare’, conocida como la acelga salada.
Zona de esparcimiento
El delegado del Gobierno en Vizcaya, Mikel Cabieces, subraya que, además de la recuperación del sistema natural del estuario del Barbadún, la actuación generará una nueva zona de esparcimiento, «favoreciendo las actividades de educación ambiental y promoviendo actividades lúdicas en el entorno. Eso sin olvidar el fomento de la floras autóctonas y también de la fauna, a la que se le aporta refugio y alimento», añade.
Cabieces explica que el proyecto de regeneración ambiental de las marismas costará a CLH 600.000 euros, que se incluyen dentro de la inversión global de cinco millones que ha tenido que realizar la empresa de hidrocarburos en el solar tras abandonar su actividad en la zona gracias a la puesta en marcha en noviembre de 2006 de la nueva planta de El Calero, en Santurtzi. «Este es el precio que ha tenido que pagar por haber ocupado durante tantos años un bien público que a partir de ahora se destinará al ocio y el disfrute de todos», resume el delegado del Gobierno.
Los trabajos de desmontaje exigieron retirar 8.000 toneladas de chatarra y descontaminar 350.000 metros cúbicos de tierras que, durante los últimos meses, han permanecido amontonadas en una gran montaña en el espacio que antes ocupaban los tanques de combustible.
Lo cierto es que la antigua parcela de CLH presentaba una importante acumulación de sustancias contaminantes. Según el estudio sobre la calidad del suelo elaborado por la propia empresa logística y verificado por el Gobierno vasco, había elevados índices de «benceno, tolueno, xilenos y naftaleno», todos ellos hidrocarburos gravemente perjudiciales para la salud de las personas. Estos residuos tóxicos se acumulaban en la superficie y en el subsuelo, así como en aguas subterráneas, sobre todo en el extremo noroeste de la parcela, junto a la desembocadura del río Barbadún y la playa de La Arena.
El Gobierno central pretende salvaguardar con esta intervención el valor ambiental de la playa de La Arena, una de las pocas zonas del litoral vizcaíno que conserva dunas de origen natural. El proyecto, en ese sentido, va más allá y conllevará también el derribo de todos los edificios de servicios y hostelería que existen junto al arenal. Estas actividades se reubicarán en dos nuevos inmuebles más lejos de la costa. Uno se levantará en Muskiz y el otro en Zierbena aunque, según la propia delegación del Ejecutivo en la comunidad autónoma, «todavía no hay plazos establecidos para esta actuación».

Fuente/elcorreodigital.com

This entry was posted on Martes, Julio 14th, 2009 at 7:21 and is filed under General.

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