Los camioneros condicionan el uso de la autopista del mar al beneficio que les aporte

Las organizaciones de transportistas muestran más expectación que entusiasmo con la nueva línea.

El transporte por carretera aguarda expectante la comercialización de la autopista del mar, es decir, la oferta concreta que se presente sobre frecuencias, horarios y, especialmente, sobre tarifas, para decidir si la utilizan o no. Nadie da por seguro el éxito de la iniciativa y, mientras Ovidio de la Roza, presidente de Asetra, advierte de que «las dificultades son altas», su homólogo de Cesintra, Enrique Riaño, se declara «absolutamente seguro» de que la nueva línea marítima durará justamente lo que dure la subvención.
No se puede decir que los camioneros estén esperando como agua de mayo el estreno de la autopista del mar entre Gijón y Nantes. Hasta ahora se arreglaron rodando y no sienten necesidad alguna de embarcar. Pero tampoco abundan los prejuicios. La mayoría de las organizaciones de transportistas consultadas ayer por EL COMERCIO consideran una buena noticia la entrada en servicio del transbordador, porque entienden que puede hacer mejorar las condiciones del transporte. Todo hace pensar que si el barco les sale más barato será un éxito; en caso contrario, un fracaso.
El más radical, por no dar opción a la duda, es el presidente de Cesintra, Enrique Riaño, dispuesto a apostar que «la línea durará sólo lo que dure la subvención». ¿Por qué? Riaño argumenta que los dos precedentes, el de Atlántica de Navegación y el de Vapores Suardíaz, no fueron casuales. Pero no se fija sólo en la experiencia de El Musel y cita que tanto P&O como Acciona dejaron sus tráficos de carga rodada desde Bilbao y Vigo a Portsmouth y Nantes, respectivamente, «por la acumulación de pérdidas».
El oleaje del Cantábrico
A juicio de Riaño, los camioneros evitan el barco siempre que pueden, porque no están acostumbrados a navegar y el oleaje en el Cantábrico no es cualquier cosa. El presidente de Cesintra piensa que el barco es sólo interesante cuando no hay alternativa, es decir, para pasar a las islas británicas, y ahora, ya, ni eso, por el túnel bajo el Canal de La Mancha. «La única ventaja es para el tacómetro, pero el tiempo embarcado es tiempo de trabajo y así debe ser considerado tanto por los sindicatos como por el resto de transportistas. Lo contrario sería competencia desleal y, por lo tanto, estaremos vigilantes para saltar en defensa de nuestros intereses en cuanto haga falta», dijo.
Ovidio de la Roza prefiere definirse como expectante, mejor que como escéptico, pero advierte que «las dificultades son altas», especialmente en un momento en que el tránsito de mercancías ha bajado como consecuencia de la crisis económica. Asetra quiere que El Musel triunfe tanto con la autopista del mar como en el objetivo de incrementar considerablemente el tráfico de contenedores. No obstante, «una cosa es poner en marcha el barco y otra rentabilizarlo. No puede ser que dure sólo mientras haya subvención».
Las claves, a su juicio, son obvias. «No hace falta ser ningún fenómeno o máster en nada para entender que las claves son una regularidad fiable, alta frecuencia y, fundamentalmente, un coste atractivo». De la Roza hizo hincapié también en la agilidad de los trámites portuarios.
A pesar de las dificultades, el presidente de Asetra no dudó en calificar de «buena noticia» la apuesta de la Comisión Europea por la autopista del mar de El Musel y dijo que «estas operaciones no son fáciles, como lo demuestra la circunstancia de que el proyecto de Vigo todavía no haya recibido autorización. Por eso es positivo que se vayan dando pasos, igual que se hacen estudios muy interesantes sobre las necesidades de las empresas. Ahora hay que esperar a que comience la comercialización de la línea y que se conozcan los precios reales. Todavía estamos en una fase embrionaria».
Precios asequibles
José Fernández, presidente de la Unión Independiente de Transportistas de Asturias (UITA), defendió planteamientos similares a los de Ovidio de la Roza en cuanto a destacar que puntualidad, agilidad (en los trámites) y «precios asequibles» serán imprescindibles para consolidar una línea cuya entrada en servicio considera, en principio, favorable. Un problema, a su juicio, es que «si tarda 14 horas, hay que evitar, al menos, retrasos. Porque, si no, te plantas antes allá sin barco. También tienen que mirar bien el precio para que traiga cuenta en comparación con el coste del carburante».
UITA, que agrupa a unos 1.200 camiones, entiende que la subvención ayudará a ofrecer buenos precios. La ventaja para el tacómetro, según José Fernández, puede ser también definitiva con vistas a promover la utilización del servicio, «porque las horas de barco no son horas perdidas. Cuentan como descanso».

fuente/elcomerciodigital.com/

This entry was posted on Viernes, Enero 29th, 2010 at 14:47 and is filed under General.

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